Saltar al contenido

Perna perna

REINO ANIMALIA
PHYLUM MOLLUSCA
CLASE BIVALVIA
SUBCLASE PTERIOMORPHIA
ORDEN MYTILOIDA
SUPERFAMILIA MYTILOIDEA
FAMILIA MYTILIDAE
GENERO PERNA
ESPECIE Perna perna
hjhkj

Taxonomía

  Diagnosis:
Concha lisa, alargada con líneas concéntricas de crecimiento. Margen ventral recto y charnela con uno o dos dientes. La cicatriz del músculo retractor posterior está dividida (Gracia et al., 2011;GISD, 2020). La diferencia con P. viridis es la coloración del periostraco (marrón) y la parte interna (color violáceo y poco nacarada). Además, los bordes anterior y postrior de la concha son rectos (Urbano et al., 2005).
  Coloración:
Periostraco café oscuro, con bandas verdeamarillentas cerca del margen ventral. El interior de la concha es nacarada, color púrpura (GSMFC, 2003).
  Dimensiones:
Este mejillón alcanza un tamaño de 90 mm en zonas intermareales y 120 mm en la zona sublitoral. El tamaño máximo de la concha está influenciado por su distribución vertical. La talla máxima reportada 170 mm (Ríos, 1994;GSMFC, 2003).
  Especies similares:
Choromytilus meridionalis (F. Krauss, 1848), Mytilus galloprovincialis Lamarck, 1819 y Perna viridis (Linnaeus, 1758)

Historia Natural

  Hábitos alimentarios:
Al igual que Perna viridis, Perna perna es un bivalvo filtrador, que se alimenta principalmente de fitoplancton (GISD, 2020).
  Reprodución ciclo de vida:
Perna perna es una especie dioica, cuyos sexos se pueden diferenciar durante la temporada de cría por el color del manto. Los mejillones engendran a través de la fertilización externa al liberar óvulos y espermatozoides en la columna de agua. Se cree que el desove se activa por un cambio en la temperatura por debajo de 34 ° C, provocada posiblemente por las surgencias costeras durante los meses de invierno (GISD, 2015). Posee larvas veliger que se forman después de la fecundación. Presentan dientes de bisagra bien desarrollados que aumentan su número a las quince horas después de la fecundación. Las estructuras columnares se desarrollan en la metamorfosis. La metamorfosis de las larvas del mejillón marrón, se caracteriza por la secreción de biso a los 10 o 12 días postfertilización. La supervivencia de las larvas depende principalmente de la sedimentación en un sustrato duro y estable, por ejemplo una roca. En la fase inicial de la metamorfosis, periodo crítico para esta especie, las temperaturas óptimas son entre 10 y 30 ° C y salinidades entre 30 y 32 ppt (GSMFC, 2003).
  Habitat:
Se encuentra en substratos duros, en aguas litorales y sublitorales someras de océanos tropicales y subtropicales (de Souza et al., 2004). Puede colonizar boyas de navegación, plataformas de petróleo, muelles, cascos de embarcaciones, naufragios, entre otros sustratos artificiales (GISD, 2015). Este mejillón en la zona nororiental de Venezuela ha formado bancos naturales debido a las condiciones favorables de temperatura y disponibilidad de alimento generadas por las surgencias costeras que ocurren en la zona (Hicks y Tunnell, 1995;Urbano et al., 2005). Hicks y McMahon (2002) afirman que los límites térmicos superiores e incipientes de esta especie a largo plazo, son entre 7.5 °C y 30 °C. La Comisión de Pesca Marina de los Estados del Golfo (2003) afirma que la tolerancia a la salinidad de los adultos oscila entre 15 y 55 ppt.
  Notas ecológicas:
La presencia de P. perna en algunas zonas costeras nativas, transforma una superficie de roca plana en una matriz tridimensional compleja y proporciona un hogar para una amplia gama de organismos tales como lapas, poliquetos, percebes, caracoles y algas, entre otros. Además, es una parte clave de la dieta de muchos animales marinos como cangrejos, pulpos y peces. Tambien algunas aves como búhos perforan un pequeño agujero redondo en el caparazón e ingiere partes del contenido como un refrigerio rico en proteínas (GISD, 2015). 

HN. Distribución

  Rango nativo:
Esta especie es original del Océano Índico Occidental (Bahía de Bengala y el Mar Rojo hasta el extremo de Sudáfrica), y para la costa oeste de África, hasta el norte de Congo (Fofonoff et al., 2003). Pasando por India, Sri Lanka, Madagascar y Sudáfrica. Namibia, Angola, Marruecos, El estrecho de Gibraltar y el Golfo de Túnez (de Souza et al., 2004). Adicionalmente, se reporta en Brasil y Uruguay (GISD, 2015).
  Distribución geográfica global:
Se reporta como especie invasora desde el Golfo de México hasta Venezuela (GISD, 2020).
  Distribución geográfica local:
Históricamente se ha documentado su presencia en Cartagena (Bolívar), a partir de valvas encontradas sobre la playa (Díaz-Merlano y Puyana-Hegedus, 1994). Adicionalmente, Becerra y Jiménez (1989) reportaron la presencia de Perna canaliculus sobre sustratos artificiales en la bahía de Cartagena, reportes que por identificación errada, pueden corresponder a P. perna o P. viridis (Gracia et al., 2011). 
  Profundidad Mínima (m):
1
  Profundidad Máxima:
En estado larval 140 m (McQuaid y Phillips, 2000). 20 m para adultos (Acosta et al., 2009).

Especies Introducidas

  Tipo de introducción:
Intencional
  Año introducción:
De acuerdo con Álvarez-León y Gutiérrez-Bonilla (2007) la especie fue introducida desde Venezuela en 1965 con fines de acuicultura y experimentación en el departamento de Bolívar, por la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Magdalena y del Sinú, considerándola como una introducción no exitosa.
  Vector de introducción:
Aguas de lastre
Acuicultura
Introducción intencional para comercio
  Impacto económico - detalles:
Este bivalvo puede bloquear sistemas de enfriamiento de agua en estaciones hidroeléctricas, también puede ocasionar el hundimiento de las boyas de navegación, ya que se incrusta y se acumula en ellas, afectando la seguridad de embarcaciones. También puede afectar la salud humana debido a la bioacumulación de toxinas, causando la Intoxicación Paralizante por Mariscos (Paralytic Shellfish Poisoning), casos reportados en Venezuela (Barbera-Sánchez et al., 2004;GISD, 2015). 
  Medidas de control:
Perna perna estaba cerca de la extinción en aguas del Golfo de México en el verano de 1997, cuando las temperaturas del agua superficial media se acercaron a su límite superior incipiente de 30 °C. Razón por la cual se infiere que la temperatura podría controlar la especie de forma natural (Hicks y McMahon, 2002). Se ha reportado que la dosificación continua de un nivel residual de al menos 1 mg/L de cloro, provoca que P. perna cierre sus conchas, sin permitir una fase de recuperación (Rajagopal et al., 2003). Por lo tanto, es necesario mantener tales niveles para evitar la colonización (GISD, 2005).

Referencias

  Bibliografía: